La Resistencia

El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba por no ser fuerte y sólida como el Roble. Entonces encontró una planta, un Clavel floreciendo y más fresco que nunca.

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El rey le preguntó: ¿Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín mustio y sombrío? La flor contestó: Quizás porque siempre supe que cuando me plantaste querías claveles. Si hubieras querido un roble lo habrías plantado. En aquel momento me dije: Intentaré ser clavel de la mejor manera que pueda y heme aquí el más hermoso y bello clavel de tu jardín.

Uno de los principales problemas que solemos tener como humanos es el no conocernos a nosotros mismos. Uno de los principales problemas que solemos tener como humanos es el no conocernos a nosotros mismos.

Hace unos años alguien con gran sabiduría me dijo: el ser humano es muy curioso, quiere saber y hacer de todo. Gasta increíbles cantidades de dinero al acudir a escuchar a esos gurús sabelotodo. Quieren saber de cristales, de astrología, de plantas, de cartas, de perfumes, de todo. El problema es que desconocen su propia naturaleza.

Cómo pueden saber lo que deben hacer si ni siquiera saben quiénes son.

Porque no usan toda esa energía y la enfocan en encontrarse a sí mismos.

Dentro de cada uno de ustedes hay un maestro a la espera y deseoso de enseñarles

lo que les corresponde saber. En el inevitable camino de la vida, es común dedicarnos a actividades que nada tienen que ver con nuestra naturaleza individual. Solemos dilapidar

nuestro tiempo, energía y nuestra vida pretendiendo ser lo que no somos, o buscando caminos que nada tienen que ver con nosotros o nuestro destino y naturaleza. El verdadero camino de la felicidad y la libertad no está afuera, está adentro de nosotros mismos. Es el Cristo, el Buda, el Krisna o el Quetzalcóatl interior. Es ahí en donde está el mapa que nos debela lo que somos, pero existe un problema para recorrerlo, se oscureció al perder la inocencia, por eso resulta imposible saber de qué está hecho.

Para caminar el camino de la libertad, es necesario dejar de dilapidar nuestra energía como comúnmente lo hacemos. ¿Cómo podemos acumular energía y así poder iluminar y ver el camino interior que nos permita conocernos, si la desperdiciamos en banalidades y en apegos tontos que nos desgastan? Para poder acumular esa clase de energía que nos permita iluminar y caminar ese camino interior es necesario ver, conocernos y entender quiénes somos, de dónde venimos y cuál es nuestra razón de vida, por lo tanto necesitamos cambiar, reprogramarnos. Esa es justamente la posibilidad que la terapia hipnótica puede ofrecerte. Si lo que hasta ahora hemos hecho no nos ha hecho felices, como pretendemos ser felices y continuar haciendo lo que hasta ahora hemos hecho. Una vez que empezamos a sentir, pensar y vivir lo que por naturaleza nos corresponde, dejamos de resistirnos como el clavel; esa es la señal de que se ha iniciado el cambio interno, por lo que nuestra energía paulatinamente empieza a crecer y a cambiar, lo que nos permitirá igualmente ir paso a paso dándole claridad al camino, redescubriendo nuestra verdadera naturaleza en el jardín de la vida.

La hipnoterapia que he desarrollado y practicado durante estos veintitrés años de trabajo ininterrumpido, me ha permitido desarrollar y perfeccionar un método práctico, sencillo y efectivo, para guiar a las personas a que se encuentren a sí mismas. El que se encuentra a si mismo por consecuencia sabrá lo que le corresponde ser y hacer en esta vida, por lo que el éxito y la felicidad ya no serán una quimera. Bastan la paciencia y la disciplina para ir alcanzando una a una las metas y los objetivos que nos permitan vislumbrar la felicidad a la que como humanos tenemos derecho.

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