El Japandi concentra lo mejor de ambos mundos. No solo estéti-camente, sino también fi losóficamente. De hecho, en él se unen el minimalismo escandinavo que se destaca por su sencillez, simplicidad, abundancia de colores neutros, puros, materiales nobles y líneas muy simples, con el espíritu japonés de la estética del WabiSabi, que lleva implícita la aceptación de transitoriedad que nos hace valorar la belleza de lo imperfecto, lo no permanente e incompleto, esa paz y armonía de la decoración Zen, concluyendo en una nueva versión, más interesante y renovada.
La estética japonesa se caracteriza por la in-trospección inspirada en la fi losofía del Budismo Zen, en la meditación. En cambio, la búsqueda de los diseñadores nórdicos resulta, casi de manera obligada por su clima imperante, cruel, despiada-da, logrando el confort y la calidez también en el interior pero esta vez del hogar. En eso se parecen, desde dos posturas diferentes, conceptual-mente son distintas y aunque estéticamente son afines, lo interesante es que cuando se aplican juntas ofrecen una nueva versatilidad y practicidad y una nueva paleta de colores, más compleja.

APUESTA POR MADERAS MÁS OSCURAS
Mezcla las maderas claras, naturales, típicas del estilo escandinavo con algunas piezas de mobiliario de madera más oscura (por ejem-plo, madera de nogal). Incluye incluso algunos elementos en negro monocromático o gris antracita, latón en los metales o toques de cuero. Estarás creando un contraste de tonos más rico y sofi sticado sin abandonar la sobriedad.

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DIVIDE CON PUERTAS CORREDIZAS
Si algo defi ne los interiores japoneses son los paneles correderos para separar los espacios con la mínima interrupción visual. A falta de los tradicionales paneles shoji con papel washi traslúcido, puntos extra si usas unas puertas correderas que cuenten con paneles de cristal o metacrilato traslúcido blanco que dejen pasar la luz.

PERMÍTETE ALGUNOS CLÁSICOS
Los muebles mid-century que se han recuperando con fuerza en las últimas temporadas, encajan a la perfección en los interiores Japandi. Su pureza de líneas, materiales nobles y atemporalidad contribuyen a crear un ambiente zen. Además, suelen estar realizados en maderas más oscuras como las que comentábamos en el punto anterior.

PÁSATE AL SHIBORI
Shibori es una técnica de teñido japonesa similar a la que conocemos como tie-dye pero que además de tonos neutrales usa el tradicional índigo, el azul oscuro y patrones sencillos. El resultado: unos textiles que añadirán un interesante acento de color a los tonos neutrales y tejidos naturales de la ropa de cama y mobiliario escandinavos.

LOS INTERIORES RESULTAN SIMPLES, FUNCIONALES E IMPACTANTES, BASADOS EN ESPACIOS ABIERTOS, DE LIBRE CIRCULACIÓN, DONDE CADA OBJETO TIENE SU PROPIA INTENCIÓN. NO HAY ESPACIO PARA ADORNOS Y DECORACIÓN SUPERFLUA

SÍ A LA CERÁMICA
La cerámica japonesa y la belleza de su imperfección artesanal dentro de una pieza muy cuidada y de gran calidad es la perfecta encarnación de la filosofía wabi-sabi. Añade algunas piezas como platos, tazas o teteras a tu vajilla u opta por jarrones decorativos.

AÑADE UN TOQUE VERDE

Viste tus mesas y consolas escandinavas con arreglos florales altos y de pocos elementos, al estilo ikebana, composiciones sencillas de ramas secas de cerezo o plantas en verdes profundos como los bonsáis. El contacto con las naturaleza es primordial en un interior japonés. Introduce materiales ligeros como bambú en bandejas, vaciabolsillos… etc.

PISA EL TATAMI
A la hora de vestir los suelos, recrea la textura pajiza de las esterillas tradicionales del tatami con una alfombra rústica de yute, mimbre o ratán en la que destaquen sus fibras al natural. En el mobiliario, opta por piezas bajas o canapés a ras de suelo.

AUNQUE AMBOS ESTILOS DE PRIMERA IMPRESIÓN RESULTAN
SUMAMENTE PARECIDOS, AL FUSIONARSE SE OBTIENE UN
RESULTADO RENOVADO, EN EL QUE AMBOS SE ENRIQUECEN CON EL USO DE COLORES Y DE TEXTURAS LOGRANDO UNA DECORACIÓN
MÁS VERSÁTIL Y ATRACTIVA.