Este año las clases han dado inicio y nada es como antes. Y no se trata de una metáfora de esas que se usan para decir que todo tiempo pasado fue mejor. Lo cierto es que con la pandemia de coronavirus todavía entre nosotros, la educación se ha visto impactada como pocos sectores. El impacto se ha sentido por supuesto en los salones de clase y en las escuelas, que, a pesar de haber abierto sus puertas, se encuentran semi vacías con unos cuantos miembros del personal administrativo atendiendo a las personas que llegan en busca de información. Pero las repercusiones son aun mayores no solo en el aprendizaje académicos de los estudiantes, sino también en su proceso de socialización. Pero lo problemas no terminan ahí. En realidad, la vida económica y productiva de las familias, en este y en cualquier parte del mundo, gira en torno a las escuelas. Si la escuela no tiene clases, o hay un día mínimos, las familias tienen que hacer arreglos para ver quien recogerá a los niños y quien los cuidara. Ahora que las escuelas están semi cerradas de manera permanente, el problema se ha multiplicado, porque alguien tiene que hacerse cargo de los niños, pero, además, alguien tiene que ayudarles, porque no están acostumbrados a aprender en línea. Aquí les presentamos algunas recomendaciones que hemos recogido de diferentes expertos que están enfrentando precisamente el mismo problema: cómo hacer para que el niño se concentre y ponga atención. Lo primero, es hacer que el estudiante cree una rutina. “Debe levantarse, bañarse, cambiarse, y sentir que va a ir a la escuela”, dice Devora Noboa, educadora de preescolar y miembro de Ready, Set, Read, una organización no lucrativa cuyo objetivo es ayudar a los padres para que participen en la educación de sus hijos. “La televisión debe apagarse para ayudar a mantenerlos enfocados en sus lecciones. Se debe recordar a los niños que este es su horario de clases con su maestro. Los maestros necesitamos una iluminación adecuada para que los niños puedan vernos en su pantalla, y los niños necesitan una iluminación adecuada para que nosotros también podamos verlos. Como maestra, les digo a los padres qué suministros necesitarán. Siempre aconsejo que su hijo tenga una libreta, creyones, lápiz y su dispositivo completamente cargado”. Tal vez uno de los problemas más comunes que están enfrentando la mayoría de las familias es que necesitan ayudar a sus hijos en algunos temas escolares y no tienen ni la menor idea de como hacerlo. “No se preocupe, en esos casos, hable a la escuela, hable al maestro, y dígale sus dudas”, eso le permitirá ayudarlo un poco más fácilmente”, dice Noboa. Aunque la idea es que no podemos socializar por la posibilidad de contraer el virus, hay que fomentar las reuniones sociales a través de las diferentes tecnologías de las que disponemos para que nuestros hijos no pierdan el entusiasmo y sus amistades. “Esto, que no parece académico, puede ayudar a mejor el estado de ánimo de los niños y por tanto su rendimiento”, concluyó la educadora.

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