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Uno de los centros turísticos más reconocidos a nivel mundial es sin duda el Parque Balboa, el cual cuenta con una gran variedad de museos y centros culturales. Una de sus atracciones principales son las pequeñas villas internacionales donde múltiples países son representados por su propia “Casa”. Dentro de los países que cuentan con una de estas casas se encuentran Alemania, Francia, Colombia, y Dinamarca entre otros. Un país que está notablemente ausente es México, y eso ha sido causa de controversia durante las últimas décadas.  Es particularmente relevante hoy día dado al ambiente político que ha causado que nuestro país vecino tenga una imagen negativa en los medios. Enrique Morones, un verdadero ícono en San Diego del movimiento a favor de los hispanos por más de 30 años, nos platica sobre la larga trayectoria que ha tomado para que La Casa de México en el Parque Balboa se haga realidad, y la importancia e impacto que significa lograrlo.

El Parque Balboa, renombrado mundialmente, nació en en 1868 gracias a la visión de sus líderes de esa época al reservar 1400 acres de terreno, y aunque el terreno permaneció sin ningún desarrollo por más de 20 años, fue sin duda una buena inversión.  Las casas internacionales, conocidas como House of Pacific Relations con 34 casitas (House of Pacific Relations), fueron construidas en 1935 como parte de la segunda exposición internacional (The 1935-36 California Pacific International Exposition). Desde entonces estas casitas han representado a diferentes países, esto con el fin de establecer relaciones pacíficas internacionalmente, e intercambiar tradiciones por medio de programas educativos y culturales.

El parque Balboa el escenario perfecto para la casa de México.

Es de imaginarse que México, siendo nuestro vecino al sur, y con gran influencia regional, sería uno de los primeros países en representar esta pequeña villa de casitas- eso no fue así. En 1995, Morones, hizo una propuesta a la organización a cargo de esta sección del Parque Balboa, House of Pacific Relations, para poder promover la cultura y tradiciones de México, y al darse cuenta de que no existía una Casa de México él se dedicó a organizar y fomentar relaciones que lo ayudaran a establecerla. Una meta que no sólo abriría puertas con nuestro país vecino, sino también fomentaría la imagen positiva de la riqueza cultural de México. En el 2002 se logró crear un comité de investigación y preparación de los documentos necesarios para la afiliación de la Casa de México, en el 2003 adquirió su denominación como organización sin fin de lucro y en noviembre del 2004 fue finalmente aceptada como miembro del Parque de Balboa.

La Casa de México, aun siendo miembro oficial del parque, no cuenta con su propia casa y todos los proyectos que difunden están limitados a lo que se puede hacer durante un día. 

Uno de los argumentos principales por los que la organización no ha cedido en otorgar una de las casas a sido que el parque ya cuenta con el Centro Cultural de la Raza, la cual tiene como enfoque principal la cultura Chicana (México-americana) de la región. Esto por supuesto que tiene un lugar importante para San Diego, sin embargo es un concepto completamente diferente. La Casa de México sirve como un embajador internacional de la cultura y tradiciones de México, de la misma manera en la que las otras casas representan a sus países.

La misión de Enrique Morones de abrir finalmente las puertas de la Casa de México en el Parque Balboa continúa con el apoyo del Consulado Mexicano, de grandes filántropos de la región, de su mesa directiva y la comunidad mexicana. El tiene la mirada puesta en la Casa de las Filipinas, la cual está designada a una reubicación. Morones ya ha recaudado alrededor de $100,000 dólares para cumplir su misión, pero los retos siguen imponiendo retrasos. 

Su visión para la casa de México es un lugar para que la gente se enamore de este país lleno de riquezas. Donde las escuelas puedan compartir con sus estudiantes a través de programas educativos, y para que los visitantes descubran la belleza en su música, sus danzas, su comida y sus grandes industrias. Poder establecer alianzas universitarias, como por ejemplo con la Universidad Estatal de San Diego para facilitar un centro de investigación.  En un mundo que busca dividir, separar y construir murallas que nos limitan, es imperativo apoyar los esfuerzos como el de Enrique Morones y la Casa de México para la difusión de relaciones internacionales de paz y progreso.