De todos los países de la lista, Islandia es el país más seguro para ir de viaje sola. Es el primero en el Índice Mundial de la Paz y su pueblo es muy receptivo y educado con los turistas.

Siendo la segunda isla más grande europea, el país se queda en la parte más polar de Europa, o sea, gustar de frío es uno de los prerrequisitos para visitar el país. Con fenómenos como el Sol de la Media Noche en el verano y la Aurora Boreal en el invierno, Islandia tiene bellísimas atracciones naturales como cascadas, volcanes y piscinas térmicas.

Costa Rica es el país de la América Central que más recibe mujeres viajando solas por ser el país más seguro de la parte central del continente americano.

No hay nadie que no hable del país con una sonrisa en la cara.  Eso porque el pueblo local es muy amistoso y amigable, saludando a todos con su saludo oficial: “Pura Vida!”.

Escandinavia alcanza Suecia, Noruega y Dinamarca. La Noruega y Dinamarca, por ejemplo, ya fueran aleccionadas distintas veces como los lugares más felices para vivir. Son países extremamente desarrollados y seguros, con una excelente calidad de vida. El pueblo  puede no ser tan animado como los latinos, pero ellos son agradables y, principalmente, respetosos con las mujeres. Además, ellos también saben hacer una buena fiesta!

Vecina de Australia, Nueva Zelanda no es muy distinta en el requisito seguridad. El país está en cuarto lugar en el índice global de paz.

Qué lindo seria visitar paisajes más hermosos del mundo sin preocuparse con molestias por las calles, caminar por lugares lindos de pantalones cortos sin ningún problema y aprovechar de las playas del país en la mayor tranquilidad. Es casi un sueño.

Los viajes de aventura dejaron de ser un territorio desconocido para la mujer. Hasta el punto de que, según la Adventure Travel Trade Association, la organización que aglutina a las más importantes empresas de este sector, ya son mayoría. En 2018, un 53% de los viajeros que se lanzaron al planeta en busca de nuevas sensaciones fueron mujeres.

No es casualidad. La visibilidad del empoderamiento femenino rompe barreras más allá de la política o la reivindicación social, demostrando su carácter holístico. En el caso de los viajes, con un fenómeno que cobra auge y se consolida como auténtica tendencia: el de los viajes en grupo solo para mujeres. Conocidas o desconocidas entre sí, la idea es poder llevar a cabo aventuras y proyectos alrededor del planeta con la confianza que supone no tener que viajar sola, especialmente a destinos donde existe un riesgo real de incidentes o inseguridad.

Para hacerlos realidad, han surgido agencias de viajes especializadas en ofrecer este tipo de viajes. Un fenómeno que empezó hace tres décadas en Estados Unidos la firma Wild Women Expeditions. Esta empresa, que sigue ofreciendo acción y aventura por todo el planeta, resume el objetivo de esta iniciativa como un “liderazgo compartido de los valores femeninos, que se ponen de manifiesto en cada viaje en múltiples facetas”. 

Y no es necesario entrenar o demostrar un estado físico excelente. “Valoramos igual la alegría y excitación de la que navega en piragua por primera vez como de la que lleva haciéndolo años”.

Esta agencia ofrece diferentes destinos, sin embargo, su punto fuerte es América, con opciones desde Chile a Alaska, pasando por Belice, Patagonia, Costa Rica…

El crecimiento personal es parte esencial de estos viajes solo para mujeres, de ahí que se enriquezcan los itinerarios y las agendas diarias con actividades como yoga, meditación, cocina saludable… en busca de un plus real a la mera aventura que permita hacer aún más comunidad si cabe entre las participantes.

El vínculo que se crea entre las viajeras es de lo más enriquecedor, y la agencia, en este caso, actúa de acompañante, tras diseñar la ruta. Así lo creen en WOM, una agencia europea especializada en viajes de mujeres cuyos viajes solo para mujeres incluyen desde la exótica Uganda a Tanzania, pasando por Jordania, Etiopía, Indonesia, Islandia, Escocia…

En sus viajes diferencian cuatro niveles de ‘aventura’, o lo que es lo mismo: la magnitud de la planificación y previsión que se quiera tener. Si somos de un grado de espontaneidad total, hemos de escoger los de gama Alta (casi con el billete de avión y poco más, decidiendo in situ a diario, sobre el terreno). Si es, al contrario, los de Baja (con actividades programadas, guías, chófer, poco tiempo para perderse… aunque apuntan desde la agencia que sin llegar a ser un viaje típico de ir ‘corriendo a todos lados’).

Aventuras a medida y a la carta de las que se puede regresar a casa completamente renovadas y con cientos de historias que contar. Y todo ello, claro, sin contar con plataformas online, páginas de Facebook y foros en webs de viajes, que se han convertido en auténticos puntos de encuentro para las que buscan ‘alma gemela’ con quien iniciar una gran aventura. Eso sí, en femenino.